Aquella noche no logré conciliar el sueño. Aquello debía ser una broma ¿Cómo iba Alex a conseguir mi dirección? Y ¿Por qué haria como si no supiera nada? Era absurdo pero cierto...
Al día siguiente no pude más que dar vueltas pensando en todo, intentado pasar el tiempo lo más rapido posible hasta las ocho pero..¿Acudiría de verdad? Aún lo dudaba.
Al llegar las seis de la tarde empecé a prepararme. Sabía de sobra donde estaba ese bar, lo frecuentaba mucho de pequeña con mis padres y no iba hacía años.
Salí de casa un poco nerviosa pero demasiado entusiasmada. Cogí el coche ya que no podía caminar demasiado. Llegué en 10 minutos. Entrar a aquel bar fue como revivir viejas experiencias: el olor, el ruido de las copas chocando, el murmullo de la gente. Estaba tan ensimismada que el tacto de una mano por detrás llegó a sorprenderme
-Pensaba que me reconocerías.
En aquel momento algo me recorrió todo el cuerpo de arriba a abajo. Intenté mantener la compostura y parecer neutra pero creo que fue complicado. Llevaba unas gafas de sol, no terminaba de entender por qué ya que estaba oscureciendo. Tejanos negros y una camiseta de manga corta azul. El pelo lo llevaba alborotado y creo que me hubiera gustado más ver el contraste de sus ojos con su piel.
-Perdón esque estaba...un poco concentrada en la música que suena ¿No te gusta? Me encanta...- sonó un poco nervioso pero creo que quedé bien.
-¿Te gusta la música lenta? Entonces te gustará bailar.
No me gustaba exactamente y menos tal y como tenía el tobillo pero las palabras no me terminaban de salir.
-Si..digo..¡No!, esque tal y como tengo el tobillo no me atrevo.
-Si nunca te atreves, ¿Cómo sabes si saldrá bien?. Ven, dame tu mano y dejate guiar.
Hice lo que decía y no pude más que sonrojarme. Sabía bailar, sabía lo que hacía y me hacía disfrutar. El contacto de sus manos con mi cintura fue algo...inexplicable. En aquel momento de quitó las gafas y me besó la mejilla.
Después de aquel momento de tensión, nos sentamos en una mesa alejada de la multitud.
-Bueno, me vas a contar como averiguaste mi dirección y por qué estoy aquí?
-Hay secretos inconfesables, me temo que es información confidencial-Dijo sonriendo.
-Bueno pues entonces, cuéntame algo de ti, algo sobre tu vida.
-Mi vida es demasiado compleja como para poder contártela en tres frases. Y creo que sé demasiado sobre la tuya así que, por qué no hacemos algo diferente?
Me quedé muda.
-¿Qué es lo que puedes saber tú sobre mi vida si nisiquiera me conoces?
-Puedo saber que eres una persona más solitaria que extrovertida y que no te gusta el cine o el internet.
Bingo.
-Bueno y a qué te referias que podiamos hacer? Sopréndeme
-No querrías recibir una sorpresa mía- dijo con una sonrisa curvada.
-Como por ejemplo que?
+Como por ejemplo los besos
-Que?
+Es que los besos son lo mejor del mundo. ¿A ti nunca te ha pasado que te gusta tanto una persona que podrias estar toda la vida sin parar de besarla? ... Solo besos.
¿Y que derrepente te recorre un escalofrio por toda la nuca, y no puedes parar de besarla, casi hasta que te duelen las mandibulas.? Cierra los ojos.
+No, y si no me gusta? Y si me besas y no funciona, que hacemos?
-Ssshh....
Argumento:
Ariadna es una chica más corriente de lo normal. Era hija única y sus padres murieron en un accidente hacía años; solo le quedaban dos personas: Vee y Lisa, hasta que ocurre algo imprevisible y su vida cambia por completo. Alex esconde algunos 'secretos públicos' a los que Ariadna es inconsciente.
(Comentad con vuestra opinión) =)
(Comentad con vuestra opinión) =)
miércoles, 27 de abril de 2011
Capítulo 4: un encuentro casual
Todo aquel día lo pasé de un lado a otro. Intentado distraerme pero eran intentos en vano.
Vee pasó a por mí y me llevó al centro comercial.
-Oye Vee, si te cuento algo, me aconsejarías?
+Por supuesto que sí, despues cuando dudas de mi capacidad como consejera?- dijo soltando una carcajada
-Pues esque he conocido a un chico..
+OH DIOS DIOS!! ¿Tú te has abierto a una relación? Increíble!!
-Resulta que fue el que me atropelló..
+Sin palabras.
-Vino a verme pero en dos semanas no ha vuelto, y hoy me ha pasado una notita por debajo de la puerta para quedar mañana por la noche.
-Ariiii!!! irás verdad? ¿Cómo ha conseguido tu dirección?
+Eso es lo que no sé y me gustaría averiguar. Que conste que voy solo por eso!!
-No te lo crees ni tú, guapa.
+Bueno, una de las razones...
En aquel momento lo ví.
Mi cara cambió de color y Vee se estaba preocupando.
-Chica!! parece que hayas visto un fantasma.
+Peor.
-Oh dios mío, no me digas que es...
+..Sí
-Ohh!! vamos hacia allí, mira parece que entra en una tienda femenina. ¿Que crees que hará allí?
+No lo sé ni querría saberlo.
Antes de entrar en la tienda, Alex dio la vuelta y me vio de pleno.
-Hala! Si resulta que tengo una admiradora que me persigue.-Dijo riendo-¿Qué es de tu tobillo?
''Tierra trágame''...
+Pues mejor, aunque no puedo andar mucho.
-Me alegro, bueno creo que..tengo algo que hacer. Adios Ariadna.
Dio media vuelta y se fue, como si nada
-Ay Ari, creo que no sabe ni él lo de la cita.
+Maldito papel...
capítulo 3: un encuentro inesperado
Pasé la tarde con Vee y Lisa pero sin poder alejar de mi cabeza el pensamiento de Alex.
Pasaron dos semanas y ninguna noticia de él ¿Me estaría ilusionando demasiado por una simple visita?
Había pasado 14 días y solo había venido una vez después de todo el daño causado, no era muy justo. Y el comentario de la sonrisa hacía más mella en mi mente..
El día de mi alta, como siempre, me recogiendo Vee y Lisa, me ofrecieron ir al cine, según ellas habían estrenado una película llamada : I'm a number four, que la protagonizaba el cañón de Alez Pettyfer, pero pasaba un poco de eso. Me apetecía llegar a casa así que me llevaron hasta allí.
Una vez abrí la puerta, me llegó un cierto herdor a suciedad y a cerrado, pero en mi estado con el tobillo aún fracturado no me sería posible limpiar. Así que decidí tumbarme un rato a leer uno de los libros que me compré recientemente. Sin darme a penas cuenta, caí en un sueño intenso.
Me desperté sobresaltada por la frecuente pesadilla con mis padres.
Me dirigí hacia la cocina donde había algunos restos en la nevera. Me disponía a prepararme un tentempíe cuando ví una papel doblado al lado de la puerta. Intrigada fui a prisa hacia él y al abrirlo me encontré en una bonita caligrafía lo siguiente:
Me he enterado de que estás mejor y he conseguido averiguar donde vives. Espero que los daños causados no duren mucho más. También espero poder verte mañana por la noche en el Galerie's Bar a las 20:00.
Pd: espero que leer esto, te saque una de tus preciosas sonrisas.
Alex.
No pude más, que sacarla.
Pasaron dos semanas y ninguna noticia de él ¿Me estaría ilusionando demasiado por una simple visita?
Había pasado 14 días y solo había venido una vez después de todo el daño causado, no era muy justo. Y el comentario de la sonrisa hacía más mella en mi mente..
El día de mi alta, como siempre, me recogiendo Vee y Lisa, me ofrecieron ir al cine, según ellas habían estrenado una película llamada : I'm a number four, que la protagonizaba el cañón de Alez Pettyfer, pero pasaba un poco de eso. Me apetecía llegar a casa así que me llevaron hasta allí.
Una vez abrí la puerta, me llegó un cierto herdor a suciedad y a cerrado, pero en mi estado con el tobillo aún fracturado no me sería posible limpiar. Así que decidí tumbarme un rato a leer uno de los libros que me compré recientemente. Sin darme a penas cuenta, caí en un sueño intenso.
Me desperté sobresaltada por la frecuente pesadilla con mis padres.
Me dirigí hacia la cocina donde había algunos restos en la nevera. Me disponía a prepararme un tentempíe cuando ví una papel doblado al lado de la puerta. Intrigada fui a prisa hacia él y al abrirlo me encontré en una bonita caligrafía lo siguiente:
Me he enterado de que estás mejor y he conseguido averiguar donde vives. Espero que los daños causados no duren mucho más. También espero poder verte mañana por la noche en el Galerie's Bar a las 20:00.
Pd: espero que leer esto, te saque una de tus preciosas sonrisas.
Alex.
No pude más, que sacarla.
martes, 26 de abril de 2011
Introducción y capítulo 1 - el comienzo.
Apenas quedaba un hilo de voz en mi garganta, intentaba expresarme a través de sonidos sordos, intentos fallidos. Sacaba fuerzas de donde no las había para mantener mis párpados abiertos, alcanzando a verla. Era tan hermosa...era aquella imagen, se repetía en mi cabeza una y otra vez como una secuencia de sucesos imprevisibles.
La historia más bella que jamás...experimenté.
22 años, monotonía, aquella era la palabra. No soy extraña, solo estoy en peligro de extinción..A QUÉ PERSONA DE HOY EN DÍA NO LE PUEDE GUSTAR EL CINE, LA TV, LAS REDES SOCIALES...a mí. No tengo pareja, ni nada que se le parezca.
Mi dedicación diaria era leer, trabajar hasta altas horas y cuando la situación me lo permitía, despejarme un rato en gran compañía de Vee y Lisa. Jamás me habían fallado, desde la adolescencia sabía que podía contar con ellas pero también sabía que ellas tenían su propia vida.
Un día más, en mi vida normal, iba tan atareada que no me percaté que eran más de las tres de la tarde...¡Se me había ido el santo al cielo! En qué estaría pensando...
En aquel momento, caminando por la calle a toda prisa, sonó la melodía de llamada de mi teléfono móvil. Contesté intentando no parecer demasiado nerviosa pero mi tono de voz me delataba.
-Sí, perdón por el retraso, ya me dirijo hacia allí; sí, sí lo siento sé que me pasa siempre pero...
Un estruendo. Solo eso. Una silueta de luz blanca, un mal pesar en la mirada...un último instante de consciencia.
Capítulo 2 - El primer rayo de sol.
-Señorita Fernández, ¿Se encuentra bien?. Ha sufrido usted un aparatoso accidente. ¿Me oye?. Ariadna, señora ¿Puede oirme?...uf los sedantes hacen efectos mágicos.
Un rayo de luz me cegó por completo y por un instante parecía estar en el purgatorio..pero no, era el hospital más cercano a mi barrio. Por un momento no lo supe, pero ese olor inconfundible a medicina mezclado con infección delataba aquel lugar.
¡El trabajo! Debí entregar el artículo hace horas. Grité hasta hacer venir a la histérica enfermera de nuevo.
-Señorita, comprenda usted que no está en buen estado para levantarse y/o hacer cualquier brusco movimiento debido a sus fracturas.-
Aquello sonó a protocolo y por un momento me compadecí de su situación de enfermera que debe dar malas noticias a diario. Sus ojos oscuros reflejaban cierto aire paciente y su pelo corto y negro delataba su edad.
-Debo comunicarle también que puede recibir visitas y creo que hoy tiene bastante.-
Aquello me cogió totalmente de sorpresa. ¿Quién me visitaría a parte de Lisa y Vee? Mis padres murieron hace años en un accidente y yo era hija única. La verdad estaba bastante sola en el mundo de no ser por ellas.-Haré pasar al señorito-¿Señorito?¿Qué significaba eso? Me había quedado completamente sin palabras y antes de que pudiera reaccionar dio media vuelta y emprendió la marcha hacia el pasillo.
De un momento a otro me encontraba sola en aquella inmaculada habitación con una simple mesilla, dos sillones y una televisión que funcionaba a base de monedas. Entretenida yo analizando aquel lugar cuando por la puerta apareció el 'señorito'.
Metro ochenta y cinco, pelo rubio alborotado y ojos claros. Complexión delgada y espalda ancha. Me bastó solo aquello para suponer lo siguiente: me volví a quedar muda.
-Se supone que debo presentarme si es que ya no me conoces.-Dijo con cierto nerviosismo. ¿Cómo lo iba a conocer? ¿Quién era él, si jamás en mi vida lo había visto?- Soy Alex y bueno, creo que el responsable de que estés ahí tumbada.
-Me gustaría saber que ha pasado, todavía no me han comunicado nada.- Dije en tono neutro. Su expresión se calmó un poco al ver que no le conocía de nada.
-Bueno...eh, si. Iba conduciendo el coche cuando te cruzaste con aire distraída por delante y bueno, no pude evitar el atropello. Nada más pasar llamé a la ambulancia porque sabía que estabas inconsciente. Lo siento mucho de veras, si pudiera hacer algo por ti...
Su tono sonaba a culpabilidad y yo sinceramente, le creía. Había hecho bien en venir a verme después de todo aquello.
-No creo que puedas hacer nada con esto.-dije señalando la pierna escayolada sonriendo-.Pero muchas gracias.
-No hay de que, espero que te mejores pronto.-
Iba caminando hacia la puerta cuando de repente dio media vuelta y curvando el labio dijo:
-Por cierto, tienes una sonrisa preciosa.-
Al salir cerró la puerta y sobre todo, mi boca. Dejé pasar el día tumbada allí hasta que llegaron Lisa y más tarde, Vee. Mi vida, acababa de cambiar.
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